¿Alguna vez te has preguntado por qué los estudios de nutrición demuestran tantos resultados contradictorios? ¿Seremos nosotros o serán nuestras diferencias genéticas?

 

La mayoría de las personas se beneficia de una dieta compuesta, principalmente, de alimentos no procesados, que incluye proteínas magras y muchas verduras frescas. Cuando se trata de ajustar el rendimiento, la pérdida de peso o la salud óptima, las necesidades de alimentos específicos pueden diferir bastante en cada individuo, y, gran parte de “la culpa”, probablemente, depende de la variación genética.

 

Los humanos coincidimos en un 99.5%. La pequeña diferencia del 0.5% es la que nos hace inigualables y nos aporta un perfil genético único.

 

¿Por qué usamos la genética?

El color de piel, la complexión corporal, el tipo de cabello y la predisposición a enfermedades específicas dependen de cómo interactúa la genética con el ambiente. Por ejemplo, se puede ser más susceptible, genéticamente, a padecer un melanoma, por lo que para prevenirlo se recomienda la protección solar reduciendo el riesgo. Hasta la dieta que se recibe desde la infancia, incluso durante el embarazo, puede afectar a nuestra carga genética y alterar nuestro desarrollo, incluyendo enfermedades que se pueden desarrollar décadas después.

 

Nuestros genes pueden verse influenciados por diferentes causas como:

  • Deficiencias o excesos de nutrientes (especialmente durante el desarrollo).
  • Componentes de la dieta (por ejemplo, grasas omega-3, fitoestrógenos, vegetales crucíferos, ácido fólico, carotinoides, etc).
  • La luz solar y la vitamina D.
  • Toxinas (como productos químicos industriales, pesticidas, metales pesados, etc).
  • Bacterias y virus.
  • Ejercicio y actividad.
  • Alcohol y otras drogas.

Ritmos circadianos (el descanso nocturno, los turnos de trabajo y viajar a través de zonas horarias). Y otros factores que probablemente aún no conocemos.

Puede sonar aterrador, y no se puede controlar el origen genético de cada uno, pero sí su expresión, “encendiendo” o “apagando” los aspectos que nos interesan. ¿Cómo se puede conseguir esta regulación genética? Controlando el ambiente en el que cada individuo se desarrolla, ajustando el estilo de vida para intentar prevenir ciertas enfermedades o conseguir una salud óptima. Por ejemplo, ciertas variantes genéticas nos informan de la metabolización de diferentes alimentos en personas en concreto, o cuáles influirán en el riesgo de presentar hipertensión arterial. Incluso algunas pueden predecir la respuesta inflamatoria y la eficacia de la reparación del ADN.

En definitiva, conocer “el código genético personal” hará que se tomen las decisiones correctas para tener una vida lo más saludable posible.

Citando ejemplos, la Celiaquía, que, popularmente, se conoce como la intolerancia al gluten, algunos pacientes pueden ingerir ciertas cantidades de esta proteína sin sufrir síntomas, debido a esa diferencia genética que define a cada persona. Por lo que, no todos los celiacos se beneficiarán al 100% de la misma dieta. Incluso, como algo anecdótico, el código genético puede definir los gustos por diferentes alimentos, es el caso del “sabor a jabón” del cilantro para ciertas personas. El culpable podría ser un gen llamado ORGA2 que codifica un tipo de receptor sensible a los aldehídos, responsable del sabor de esta planta.

¿Qué te puede decir tu perfil genético?

La detección genética aporta:

  • La efectividad de los cambios de estilo de vida en tu salud.
  • La identificación de una enfermedad rara.
  • Los riesgos de padecer enfermedades futuras como arritmias, cáncer, insuficiencia cardíaca, Alzheimer, aneurismas, enfermedades del Sistema Nervioso Central (ICTUS, AIT, hemorragias…), Diabetes Mellitus tipo 2, etc.
  • La identificación de las enfermedades de las que eres portador y así predecir la herencia a tu descendencia.
  • Los beneficios del deporte personalizado según tu carga genética.

Procesando tu nueva información

Los análisis genéticos nos brindan información útil que se traduce en conocimiento y herramientas para poder obtener los resultados a los que se aspira. Esa responsabilidad, en muchas ocasiones, se convierte en abrumadora y difícil de gestionar, por ello es muy importante el apoyo y dirección del coach de nutrición y deporte.

La detección genética nos ha permitido acercarnos al futuro, y hemos logrado avanzar muchísimo hacia las recetas individualizadas de nutrición y ejercicio.

En conclusión:

  • Cada persona es única y necesita una dieta individualizada, por ello:
    • La evaluación genética es una herramienta fundamental para el seguimiento de una dieta y tipo de ejercicio que aporta mayor beneficio.
    • Los hábitos alimenticios, a su vez, no sólo se basan en la genómica, sino, en el ambiente que incluye los gustos, precio y cultura.
    • La expresión genética no es un destino, es un conjunto de posibilidades que se pueden combinar para alcanzar tu objetivo, que, al fin y al cabo, es el nuestro.

La genómica es compleja y provocadora, pero es el futuro que queremos desarrollar.

Verona Somarriba, Clinical Nutrition Coordinator – Division of General Surgery, Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York)